Los Destinos más seguros

Los Destinos más seguros

LOS DESTINOS MÁS SEGUROS …O ¿SIMPLEMENTE DESTINOS?

Cuando uno/a empieza a darse cuenta de cuánto ha viajado a su entorno más cercano, a aquellos destinos más fáciles de visitar desde su lugar de residencia, comienzas a plantearte otros destinos, otras ciudades, otras países. Y es aquí cuando tiramos demasiadas veces de los tópicos y de los miedos compartidos para seleccionar o descartar unos lugares frente a otros, unas culturas frente a otras, unos gentes frente a otras. Y creemos firmemente que esta manera de plantear la decisión de un viaje es totalmente errónea. En Los destinos más seguros vamos a reflexionar sobre esto:

¿Hay una lista de los destinos más seguros? ¿Hay peligrosos? ¿o simplemente hay un planeta entero de destinos?

 

Planteamos

Cada uno tiene sus preferencias, sin duda! A unas personas les gustas más las playas que los paisajes interiores o montañosos, otros prefieren el turismo en ciudades al turismo visitando espacios naturales. A unos les suele gustar visitar pocos sitios y conocerlos bien y a otros les gusta visitar muchos lugares emblemáticos cuando ya han recorrido miles de kilómetros para llegar al país lejano desde su lugar de residencia. A algunos viajeros les gusta recorrer por ellos mismo los destinos y otros necesitan sentirse arropados por un grupo de viaje porque además disfrutan del hecho de conocer y encontrarse con nuevos viajeros con los que compartir esos descubrimientos. Y hasta aquí todo lógico, cada uno tiene sus preferencias. Pero volvemos a preguntar ¿Existen los destinos más seguros? ¿Existen los destinos peligrosos? ¿o simplemente los destinos?

Reflexionamos

A poco que uno viaje se empieza a dar cuenta de que, en la mayoría de lugares, la gente tiene una vida tan normal como la nuestra. Simplemente están ocupados en vivir, en salir adelante, en prosperar, en dar de comer a sus hijos, en cultivarse y, en la mayoría de las ocasiones, están contentos y felices porque te hayas desplazado hasta su país para conocerlo, para conocer cómo viven ellos. Por otro lado muchas son las diferencias que nos separan culturalmente con muchos pueblos del mundo. Una sociedad que vive en un entorno cálido o incluso extremadamente caluroso, por obligación, se ha organizado de distinta forma que aquellos que vivimos en latitudes más templadas. Un pueblo que históricamente ha tenido como principal hidrato de carbono en su dieta el arroz, o el maíz, tiene por obligación una gastronomía distinta a la que tenemos en nuestra sociedad. Un pueblo que tiene un entorno natural distinto al nuestro, un clima distinto al nuestro, unas creencias y una transcendencia distinta a la nuestra, termina por organizar su convivencia de forma distinta a la nuestra… o no tanto…

 

… O no tanto, porque al final en cada pueblo, en cada país, en cada sociedad, en cada persona, pervive la más primaria necesidad por salir adelante, por vivir bien, por ser felices, y los “cómos” son distintos, pero al final son todas formas de vivir que nos definen como humanos, como personas en pos de un mañana mejor, y por esto último, nos define primordialmente como pueblos dignos de visitar y conocer.

Pero nos hemos acostumbrado demasiado a hacer las listas negras de los lugares que nunca visitaríamos, de las latitudes que nos parecen insoportables, de los pueblos y costumbres que nos dan miedo. Y ahora preguntamos, ¿esas listas las hemos hecho nosotros, o han sido inducidas por otros? Los intereses económicos de la grandes corporaciones económicas, y los países que quieren controlar el planeta, nos susurran al oído que determinados comportamientos, que determinadas costumbres, que determinados países y determinadas gentes, son peligrosos, cuanto más lejos los pongamos de nosotros mejor, no son dignos de ser visitados, de ser conocidos, de ser descubiertos.

¿Qué es más peligroso, visitar la ciudad de Túnez o el centro de París, donde han habido muchos más atentados que en Túnez? ¿Qué es más peligroso visitar Albania o Estados Unidos, donde los homicidios por arma de fuego son una epidemia nacional? ¿Por donde se pasea con mayor tranquilidad, por el centro de Khartoum, en Sudán, o por las tristemente golpeadas Ramblas de Barcelona? ¿Qué es más peligroso, salir de casa o quedarnos encerrados en ella?

 

Todo es muy relativo, al final todo es una decisión propia. Al final depende de uno mismo, y de sus actos en cada instante, la peligrosidad que vaya a tener nuestro viaje queda definida por nuestras decisiones y actos, porque cada uno de ellos tiene una consecuencias, a veces favorable y otras muchas desfavorable.

Decidimos

Y de repente lugares maravillosos caen en el olvido. Y de repente dejamos de visitarlos y hacemos que  caigan en balde sus esfuerzos por atraer visitantes, hacemos que sus economías caigan en desgracia, y que las infraestructuras incipientes (en muchos casos) para atraer turismo de calidad y seguro dejan de ser prioridad y terminan por empeorar más y más. Alguien nos dice que va a visitar Armenia y le espetamos un: “¿eso es peligroso?” Porque nos dejamos llevar por nuestro desconocimiento, por los miedos que otros nos inducen, por las decisiones de hundir y deprimir económicamente determinadas regiones del planeta para sacar tajada de ello.

¿Hay una lista de destinos seguros? ¿Hay destinos peligrosos? O ¿sólo destinos?

 

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